MIércoles 12 de julio

12.07.23

Miércoles de la 14ª Semana

EL CORAZÓN DIVIDIDO

El hombre se separa de Dios por el pecado y rompe la unidad de vida y de amor con Él. Al separarnos de Dios, se rompe también la unidad dentro de uno mismo, con los demás hombres e, incluso con la naturaleza, que, sometida a la esclavitud del pecado, gime deseando la libertad de los hijos de Dios y se resiste a entregar sus frutos a los rebeldes. El hambre puede arreciar en toda la tierra (Gn 41,57), porque los hombres han ofendido a Dios y a sus hermanos: «Estamos pagando el delito contra nuestro hermano» (Gn 42,21), a quien vendimos, reconocen los hermanos de José, cuando ven que uno de ellos ha de quedar retenido en las cárceles de Egipto. «Ahora nos piden cuentas de su sangre» (Gn 42,22). El pecado nos separa de Dios y nos divide entre nosotros.

Las culpas personales también nos dividen interiormente. El corazón dividido muestra que también el hombre está dividido y roto. Cuando el yo profundo se une a Dios, la personalidad se potencia, se unifica y enriquece, y los dones divinos no encuentran obstáculos para actuar libremente en el hombre.

Entonces es el momento de dar gratuitamente lo que hemos recibido gratis (Mt 10,8). Dios entonces no encuentra dificultades al repartirnos sus dones y actúa en nosotros con poder. Los discípulos fieles de Jesús actúan bajo el impulso ´de Dios, «expulsando espíritus inmundos y curando enfermedades y dolencias» (Mt 10,1). No es el discípulo el que obra maravillas, sino Cristo que vive y actúa en él. Con el corazón unificado en Él, se vive la cercanía del Reino de Dios (Mt 10,7), desde la misma persona de Cristo, centro de toda unidad para los que viven según el Espíritu de Dios.

Padre celestial: restaura nuestro corazón dividido por el pecado. Reconcílianos Contigo, con los hermanos, con nosotros mismos y con todas tus criaturas. Concédenos vivir unidos a Cristo, tu Hijo y Centro de toda la creación y de la verdadera unidad. Amén.

El Pan de la Palabra dánosle hoy” Ciclo A – Ceferino Santos S.J.