Miércoles de la 32ª Semana
EL PODER DE DIOS
El poder de Dios llena la tierra. Es el poder misericordioso de Dios el que nos salva. ¡Grandes y maravillosas son las obras del poder de Dios en nosotros!
Por el poder y la compasión de Dios Jesús tiene misericordia con nosotros, como la tuvo con los diez leprosos del Evangelio que quedaron curados (Lc 17,13). Por el poder y la misericordia de Dios podemos ser renovados y quedar limpios de la lepra del pecado y, después de presentarnos a los sacerdotes (Lc 17,14), ser confirmados sacramentalmente de nuestra limpieza ante Dios. Ante tantas maravillas de Dios y tantos perdones, tendremos que vivir en acción de gracias continuada, como aquel leproso samaritano, curado en el cuerpo y en el alma, que volvió a Jesús dándole gracias (Lc 17,16) y glorificando a Dios.
Ante el inmenso poder de Dios hemos de inclinarnos y someter a todos los poderes y gobiernos de la tierra, porque «del Señor han recibido el poder y del Altísimo la soberanía» (Sb 6,4) y no son totalmente independientes. Con el poder del Señor, podemos aprender sabiduría y ciencia para no caer (Sb 6,10); podemos con su poder «guardar santamente las cosas santas y ser reconocidos como santos» (Sb 6,11).
Señor Jesús: Tú eres el que nos transformas a imagen tuya y haces maravillas de renovación y sanación en nuestras vidas.
A Ti, Señor, te damos gracias por tu acción santificadora en nosotros.
¡Bendito seas por tu gran amor, por tu gran poder y misericordia y por tu Espíritu! Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.