Miércoles 17 de julio

17.07.24

Miércoles de la 15ª Semana

LA GENTE SENCILLA

Los humildes confían en el Señor que cambia las fronteras de las naciones y saquea sus tesoros (Is 10,13). La gente sencilla (Mt 11,25) no tiene demasiadas expectativas sobre sí mismos. Más bien, lo esperan todo de Dios: «Señor, te esperamos ansiando tu nombre y tu recuerdo» (Is 26,8). Él defiende a los sencillos frente a los poderosos opresores (Is 10,16), a los que humilla en su orgullo (Is 10,15). El justo espera en Dios ilimitadamente y cree en la resurrección y en los milagros del poder del Señor, cada día y cada hora.

El Señor revela a los sencillos los secretos que ha escondido a los sabios de este mundo (Mt 11,25). Por eso, Dios no necesita muchas veces que sus elegidos pasen por facultades de teología para que lo comprendan, lo sirvan y lo amen. «Nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar» (Mt 11,27b). Y el Hijo ha querido manifestarse a los sencillos y humildes, a Francisco de Asís y a Santa Teresa de Ávila, a Santa Catalina de Siena y Santo Tomás de Aquino, a Moisés y a Isaías, y, sobre todo, a la más humilde ante Dios: a María, la llena de gracia y de luz.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.