Miércoles 20 de diciembre

20.12.23

Propio del 20 Diciembre

¡OH, LLAVE DE DAVID!

La Iglesia llama en la antífona de las Vísperas de hoy al Mesías «llave de David». Cristo, Hijo de Dios, es la llave que abre la voluntad, el corazón y el seno de María Virgen para que conciba un hijo, que será grande e Hijo del Altísimo (Lc 1,37). Es Cristo la llave del prodigio por el que una virgen concibe y da a luz un hijo que se llamará Enmanuel: Dios-con-nosotros (Is 7,14b). Es Cristo, rey de la gloria que ya llega (Sl 24,10), la única llave que nos abre las puertas del cielo.

Cristo es la llave de los signos y prodigios, que nos introduce en los misterios de Dios. Él es la llave que franquea nuestros corazones para recibir las bendiciones del Señor y la justicia del Dios de la salvación (Sl 24,5). Cristo es la llave de «un reino que no tendrá fin» (Lc 1,33), la única llave que abre el Corazón del Padre como refugio y destino de los hijos de Dios.

Cristo abre la puerta para que el Espíritu Santo venga sobre María (Lc 1,35), la cubra con su sombra y conciba al Hijo de Dios. Él es llave que abre nuestras puertas para que también venga a nosotros su Espíritu Santo. Por Cristo, llave de David, viene el Espíritu Santo sobre Santa Isabel (Lc 1,41) y sobre su hijo, Juan, que salta de gozo en el seno de su madre. Por Cristo, llave de la gracia, el Espíritu Santo baja sobre los apóstoles en Pentecostés y, sobre nosotros hoy, mientras que María les acompaña y hace de «madrina» de los bautizados con el Espíritu que da vida.

¡Oh, Cristo, llave de David: abre nuestros corazones a tu venida! Aceptamos tu divinidad, Hijo del Altísimo, y creemos en Ti. Te pedimos que nos prepares para entrar en tu gloria celeste con tu llave de amor y por tu gran poder. Que así sea.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.