Miércoles 23 de agosto

23.08.23

Miércoles de la 20ª Semana

EL PRIMERO EN TODO

El único que de verdad resulta el primero en todo es sólo Dios. Sólo cuando el Señor es mi Pastor, nada me puede faltar (Sl 22,1). La pretensión de los hombres de buscar los primeros puestos, e incluso de sustituir a Dios, es tan ridícula como la pretensión de la zarza de querer reinar sobre los demás árboles y arbustos (Jc 9,15).

Dios Padre a través de su Hijo Jesús es quien dispone de la vida de los hombres y toma la iniciativa de enviar obreros a su viña y quien asigna en ella las tareas y los trabajos a cada uno: «Id vosotros también a mi viña» (Mt 20,4.7). Él es el Señor y Dueño del campo, que da el premio a cada uno por el trabajo realizado o por el que se deseó realizar y nadie puede pagar un premio de eternidad superior al suyo. Dios es en todo y siempre el único y el primero.

Resulta absurdo que pretendamos anteponer nuestras razones al juicio sapientísimo de Dios: «Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y del bochorno» (Mt 20,12). Sólo la razón de Dios es la primera, la justa, la infalible y está por encima de todo razonamiento humano.

La voluntad de Dios y su reinado han de obtener siempre y en todo la primacía. Si anteponemos nuestro querer o nuestras personas a la voluntad y al ser de Dios, caemos en el ridículo repetido de querer poner en primer lugar como rey de los árboles del campo a una zarza estéril: «Ven a ser nuestro rey» (Jc 9,14). El primer puesto en todo es para Dios y para su Hijo Jesús, Señor eterno y universal. Los demás somos zarzas que se secan y se queman, o ídolos que nos engañan y no salvan.

Padre celestial: Te adoramos como el Señor de todos. Apresura la hora de tu señorío y de tu reinado sobre nosotros y sobre el mundo. Toma dominio sobre los engreídos y rebeldes. Proclamamos tu nombre por encima de todo nombre dominación y potestad. Deja que nos humillemos ante tu grandeza de Señor único y excelso, de Padre amoroso de todos. Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.