Miércoles 23 de octubre

23.10.24

Miércoles de la 29ª Semana

LA RIQUEZA INSONDABLE QUE ES CRISTO

Dios distribuye sus gracias y nos da a conocer el misterio de salvación encerrado en Cristo, que se comunica a judíos y gentiles. A todos se nos «anuncia la riqueza insondable que es Cristo» (Ef 3,8). En Él se encierra la riqueza de su divinidad, de la salvación y la sabiduría divina (Ef 3,10) y la riqueza de la comunicación y del acceso libre y confiado a Dios por la fe en Jesús (Ef 3,12). En Cristo están todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia. En Él está la riqueza insondable de la divinidad. Tendríamos que acercarnos a esta fuente de riqueza espiritual que es Cristo, con agradecimiento y con sed y deseos de saciarnos de su santidad.

Hemos de estar vigilantes para impedir que Satanás, el ladrón de los dones de Dios, abra un boquete (Lc 12,39) en nuestras vidas y nos despoje de la gracia y de la herencia divina. Velemos y oremos para no caer en la tentación. También hemos de usar los dones de Dios con cuidadosa diligencia, pues no somos dueños de la riqueza insondable de Cristo, sino sólo administradores (Lc 12,42), que tratan con solicitud y respeto los dones de su Señor.

Cuanto más se nos dé de los dones divinos, más se nos exigirá (Lc 12,48) en el uso fiel de sus tesoros.

Señor Jesús: Te damos gracias por la riqueza insondable de tu divinidad, que nos comunicas. Agradecemos todos tus dones, naturales y sobrenaturales, y los consagramos a tu servicio. Haz de nuestros miembros instrumentos de justicia, de amor sacrificado y de glorificación tuya para siempre.

«Dais muy poca cosa cuando entregáis lo que poseéis. Dadme vuestras personas; poned vuestro ser y existencia a mi servicio y al servicio de mi Iglesia. Cuanto más os deis a Mí, más se os dará, siervos fieles que buscáis sólo mi gloria».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.