Miércoles 24 de julio

24.07.24

Miércoles de la 16ª Semana

EL PAN DEL CIELO

No vive el hombre sólo del pan de la tierra y de su trabajo. La Palabra de Dios es alimento seguro y nutritivo para el alma. Dios nos la ha regalado por medio de sus profetas, como lo hizo a través de Jeremías: «El Señor extendió la mano y me tocó la boca, y me dijo: Mira, Yo pongo mis palabras en tu boca… para destruir y demoler, para edificar y para plantar» (Jr 1,9-10). Las palabras de Dios son medicina que curan lo enfermo y que robustecen y alimentan lo sano.

Pan de Dios son esos dones espirituales, que descienden sobre los elegidos como semilla celeste, que el mismo Padre Dios siembra con abundancia en nuestro campo. Si la cosecha de Dios no aumenta en nuestra tierra y no da frutos del ciento por uno (Mt 13,8), es porque ponemos estorbos al pan fecundo de los dones del Señor. Él definitivamente nos da el Pan de vida eterna que es su Hijo unigénito. Jesús nos ofrece el pan de sus palabras, de su cuerpo y de su sangre, de su divinidad y el fermento de la unión con Él, con el Padre y con sus hermanos, los hombres. ¿Cómo podremos pasar hambre los discípulos de Dios? Nunca nos va a faltar el pan del cielo. Sólo se nos pide alargar la mano para recibirlo y abrir el corazón y la boca para comerlo,

Aliméntanos, Señor, con tu pan del cielo, con las palabras de tus labios, con el vino de tu fe y de tu amor y con el agua viva de tu Espíritu, que también ha bajado del cielo. Aleluya.

«Venid y comed gratis en mi mesa mis manjares sustanciosos y abundantes. No quiero que desfallezcáis por el camino. Comed y bebed en mi mesa mi vino y mis manjares abundantes».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.