Miércoles de la 29ª Semana
AL QUE MUCHO SE LE DIO
Los dones de Dios, por medio de Jesús, se han hecho cercanos a los hombres, según la medida de su elección y de su fe.
Somos como administradores de la inmensa riqueza de Dios, que es Cristo, su unigénito. Y el administrador de tales tesoros ha de ser fiel y solícito para que se reparta a sus horas entre los hombres su ración de dones abundantes (Lc 12,42). De alguna manera, Dios se nos da con su Espíritu y nada nos falta. Podríamos decir que Dios nos pone al frente de sus dones para que los administremos (Lc 12,44).
Al que tanto se le da, se le exigirá mucho (Lc 12,48) en fidelidad, en entrega, en solicitud y en agradecimiento. Necesitamos pedir a Dios los dones de fidelidad y sabiduría celestial para administrar las riquezas insondables de Cristo entre los hombres.
Hemos de ofrecernos al Padre como hombres que de la muerte han pasado a la vida y poner a su servicio total nuestros miembros como instrumentos para el bien (Rm 6,13). Liberados del pecado, tenemos que ponernos al servicio de la justicia de Dios (Rm 6,18), porque Él se entregó antes por nosotros y nos enriqueció con los dones de su divinidad y de su vida gloriosa.
Padre y Señor nuestro: mucho nos has dado y mucho nos exigirás.
¡Oh, Señor, ayúdanos con tus dones y tu gracia y haznos siempre fieles a tu encargo y a tu Persona. Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.