Miércoles 25 de septiembre

25.09.24

Miércoles de la 25ª Semana

LA PALABRA DE DIOS ES ACENDRADA

«La Palabra de Dios es acendrada» (Pr 30,5), es pura y limpia y purifica a los que a ella se acercan con fe. Por eso dice el Señor al profeta: «No añadas nada a sus palabras» (Pr 30,6). La palabra de Dios, es suficiente y poderosa para salvarnos.

El Señor es el verdadero libertador de cautivos y encadenados. La Palabra de Dios es poderosa para conducirnos de la esclavitud a la libertad. El Señor con su palabra de verdad «aleja de nosotros la falsedad y la mentira» (Pr 30,8) y nos da la ración de pan que nos alimenta.

En Jesús la Palabra de Dios se nos ha hecho cercana y liberadora, Él tiene «poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades» (Lc 9,1). Jesús quiere comunicar estos poderes, de su Palabra a sus discípulos para que «anuncien el Reino y curen a los enfermos (Lc 9,2). Ellos lo hicieron así de aldea en aldea» (Lc 9,6), a donde habían sido enviados. La palabra de Dios nos enriquece espiritualmente y nos sana en el alma y en el cuerpo. Por eso, hemos de recibirla como un don acendrado y santo. La acogemos con amor y reverencia, la meditamos con asiduidad, la proclamamos con fe y la vivimos con esperanza.

Tú, Madre María, recibiste con amor en tu seno a la Palabra de Dios hecha carne, y nos la diste como don de libertad. Ruega por nosotros, pecadores, para que aprendamos a recibirla, a vivir de ella y a comunicarla a los hombres como tú nos la trasmites cada día.

«Yo, la Madre Jesús, soy vuestra Madre. Os entrego como merced suprema a Jesús, mi Hijo, Palabra acendrada de Dios. No recibáis esas palabras de muerte y de mentira, que os engañan, os esclavizan y os destruyen. La Palabra de mi Hijo es la verdad y la Verdad os hará libres».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.