Miércoles 7ª Semana
UN TRIPLE COMPROMISO
Con Dios no tenemos más que el único compromiso de servirle y amarlo. Pero esa única sumisión a Dios puede difractarse en diversas formas de compromiso y entrega. Así pues, podríamos recordar:
1. El compromiso con la voluntad de Dios, a la que nos sometemos y entregamos gozosamente como hijos que se rinden al Padre Dios y a su Hijo Jesucristo, nombrado Señor de todo. No disponemos de nuestra vida a capricho nuestro.
2. El hijo fiel a Dios tiene un compromiso con su sabiduría. Nos comprometemos a vivir según la ciencia de Dios, personificada en Cristo, sabiduría eterna del Padre. «Amamos la sabiduría y la buscamos y así alcanzaremos el favor del Señor» (Eclo/Si 4,13). Servir y obedecer a la sabiduría es servir al Santo de los santos (Si 4,15).
Cuando nuestro corazón se entrega a la sabiduría de Dios y se compromete a vivir según ella, Dios se vuelve a nosotros para guiarnos y revelarnos sus secretos (Si 4,19-20). Vivir según la sabiduría de Dios nos da seguridad y paz y las bendiciones y la gloria del Señor (Si 4,14).
3. Otro de los compromisos del cristiano se centra en el nombre de Cristo. Tenemos este compromiso desde que hemos sido bautizados y consagrados en el nombre de Cristo. Actuamos y vivimos en su nombre. En su nombre oramos, pues el nombre de Jesús es fuerza y bendición para el que lo proclama y cree en él. El servicio en el nombre de Cristo nos unifica en el amor y en la verdad. La acción, que se realiza en el nombre de Cristo y en unión con su Persona divina, es poderosa para hacer milagros. El evangelio nos habla de uno «que echaba demonios en nombre de Jesús» (Mc 9,37). Uno que hace milagros en su nombre, no puede luego hablar mal de Él ni estar en contra suya (Me 9,38-39). Ese es de los de Cristo.
Señor Jesús: Te pedimos que aumente el número de los que se comprometen Contigo, de los que actúan poderosamente en tu nombre, de los que viven según la voluntad de tu Padre y se someten a servir a tu sabiduría santa. Haznos cada día más tuyos. Amén.
«No rechacéis ligeramente al hermano que no es de los vuestros. Puede ser de los míos sin que tú lo sepas. Yo os he acogido a todos, incluso cuando erais pecadores, y así lo hace también mi bendita Madre María. Aprended que el compromiso Conmigo llega a mis hermanos, los hombres, los pobres y los pecadores. No los rechacéis, no sea que en ellos me rechacéis a Mí».
“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.