Miércoles de la 12ª Semana
MIRAD LO QUE ES BUENO
Tenemos un interés grande y un cuidado extremado con los productos de la tierra que vamos a consumir. No ingerimos a ciegas cualquier alimento, por muy agradables que sean sus apariencias. (Nadie toma alegremente unas setas venenosas por muy bellas que sean). Tampoco aceptamos en el mercado productos deteriorados o caducos. ¿Por qué, pues, con los alimentos del alma somos tan poco cuidadosos? «No hay que exagerar», se nos dice. «Otros opinan que esa doctrina es correcta», y con estas razones usamos ligeramente doctrinas inseguras, prácticas equívocas y doctrinas dudosas como si fueran la enseñanza común y aprobada de la Iglesia.
Cristo nos pide discernimiento de los usos, enseñanzas, prácticas y visiones, más o menos espirituales, a partir, sobre todo, de sus frutos buenos. Cuando en un lugar de supuestas apariciones de la Virgen se verifican conversiones, arrepentimiento sincero de los pecados, curaciones, oración intensa y perdón mutuo, aumentos de fe, esperanza y caridad y ejercicio de obras de beneficencia, lo más probable es que ahí se esté moviendo el Espíritu de Dios, que produce buenos frutos, aunque al lado de ellos se dé también algo de cizaña. Nunca somos totalmente buenos y químicamente puros, pero si predomina mucho el bien sobre la cizaña, es que Dios está actuando en esos casos. Visiones que no producen frutos espirituales buenos son más producto de la psicología patológica que del Espíritu de Dios.
Cuando en el Templo de Jerusalén se encuentra el rollo de la ley mosaica (2 R 22,8) y se ve que las obras de los habitantes de la ciudad de David no coinciden con los criterios de la ley de Dios ni con la Escritura Santa, tenemos un nuevo criterio de discernimiento sobre lo que es bueno y malo en la misma Palabra de Dios.
Concédenos, Señor, tu santo discernimiento. Descúbrenos en sus obras santas la bondad de tus hijos e hijas, que recorren tus caminos con fidelidad.
«Mi Espíritu penetra lo profundo de mi divinidad y los secretos de vuestros corazones. Pedidme luz y ciencia para conocer mis caminos sin confundiros con las sendas de la falsedad. En mi adoración e intimidad hallaréis la luz y el discernimiento para encontrarme sin equivocaros».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.