Miércoles de la 21ª Semana
PASTORES Y MAESTROS
Uno de los grandes dones de Dios para la Iglesia y para el mundo son los hombres y mujeres que Él elige para el ministerio de «pastores y maestros» (Ef 4,11) en la búsqueda del perfeccionamiento consumado de los santos. San Agustín de Hipona fue uno de esos dones maravillosos de Dios para la Iglesia y para el mundo.
En cambio, los falsos letrados y maestros son un daño permanente para las almas, que terminan desviándose de la verdad y oponiéndose a los profetas verdaderos y al mismo Cristo, como hicieron los letrados de Jerusalén, que mataron a Jesús y asesinaron a los profetas (Mt 23,30-31).
El verdadero pastor debe pedir al Señor que le conceda el ministerio de la enseñanza y de la predicación ungida, para alimentar con abundancia de dones al pueblo que Dios ha puesto a su cuidado.
El verdadero maestro trasmite, como San Pablo y San Agustín, con fidelidad «las tradiciones recibidas» (2 Ts 3,6); trabaja y se cansa día y noche (2 Ts 3,8) en medio del pueblo.
Señor Jesús: Te pedimos que multipliques en tu Iglesia a pastores y maestros verdaderos, que Te proclamen a Ti con la fuerza del Espíritu.
Haznos acoger tu mensaje de verdad y de vida como Palabra tuya que es y que trasmiten pastores según tu Corazón. Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.