Miércoles 31 de julio

31.07.24

Miércoles de la 17ª Semana

San Ignacio de Loyola

INSTRUMENTOS DE DIOS

Los santos son verdaderamente instrumentos de Dios. Él mismo los modela con sus divinas manos para utilizarlos según sus planes de amor: «Como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mis manos» (Jr 18,6). Importa que seamos instrumentos dóciles para su gloria, como lo fue Ignacio de Loyola desde su conversión. «Cualquier cosa que hagáis, hacedlo todo para gloria de Dios» (1 Co 10,31).

Otras veces tendremos que ser como redes en las manos de Dios para colaborar en su trabajo de salvación de los hombres. Somos «la red, que echan en el mar y recoge toda clase de peces» (Mt 13,47). San Ignacio fue una red maravillosa en las manos de Dios para atrapar muchos hombres para Cristo. Sus Ejercicios Espirituales han sido también una red perfecta de Dios que atrajo muchas personas hacia Cristo. Y la Compañía de Jesús, que San Ignacio fundó, fue con frecuencia una red barredera, que recogía seguidores decididos de Jesús.

Hay un peligro en nuestras redes espirituales. También se deterioran con el uso y, si no se reparan y se remiendan los rotos, los peces se escapan por los agujeros abiertos y nuestro apostolado se torna ineficaz. San Pedro sabía bastante de reparar las redes de su barca y de la eficacia de la pesca realizada con el mandato y la presencia de Jesús. Sin Él nada bueno pescaremos. El hombre de Dios es instrumento suyo y morada suya.

«Mi amor llega hasta el cielo y hasta las nubes mi fidelidad. Yo os modelo como instrumentos de mi gloria. Quiero usaros para que me proclaméis como Señor supremo ante los pueblos y para que recojáis con vuestro esfuerzo en mis redes a muchos hombres alejados de Mí. Buscad en todo mi mayor gloria y mi mayor servicio para que siempre me podáis amar y servir».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.