Miércoles 4 de diciembre

4.12.24

Miércoles 1ª Semana de Adviento (Ciclo C)

ANUNCIAD LA BUENA NOTICIA

Los profetas se consagraron al anuncio de los buenos mensajes de la salvación que viene de Dios: «Lo ha dicho el Señor: Aniquilará la ‘muerte para siempre’. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país» (Is 25,8). Hemos de anunciar, a tiempo y a destiempo, las buenas noticias del Señor: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación» (Is 25,9-10). De Dios no pueden venir sino buenas noticias. Las malas vienen de nuestros pecados y desórdenes y de nuestra miseria moral y humana. Con nuestra pobreza como título, acudimos a Dios, que está lleno de riquezas mesiánicas, de santidad y de bienes: Venid al festín de Dios, lleno de » manjares enjundiosos y vinos de solera» (ls 25,6b). El saciará milagrosamente nuestra hambre de los bienes mesiánicos, como lo hizo Jesús con las turbas hambrientas en el desierto (Mt 15,37).

María, la Madre de Jesús, nunca está ausente en este banquete de Bodas de su Hijo con nuestra humanidad. Como en Caná nos dirige a Jesús con sus palabras y sus signos, hasta que el agua se cambie en vino generoso, y los tullidos y ciegos, lisiados y sordomudos se sanen (Mt 15,30-31), y se multipliquen los panes y los peces para los hambrientos de este mundo (Mt 15,36-37).

Señor Jesús: enséñanos a trasmitir con eficacia tu Buena Noticia completa y sin adulteraciones. Haznos voceros de tu salvación a imitación tuya, con palabras de fe y de conocimiento, con obras buenas y señales. Mira, Señor Jesús, que sólo con palabras, sin signos y milagros, el mundo no se entera de tu gran noticia de salvación. Atráenos a todos hacia Ti, para que celebremos tu victoria salvadora y nos gocemos con ella.

»Venid a Mí con vuestras enfermedades y pobrezas. Yo os daré mi sanación y el manjar suculento de mi carne y el vino generoso de mi sangre, que engendra vírgenes. Yo estaré con vosotros y os salvaré. Mirad a mi Madre María, perfectamente sana y limpia, que me ofreció su pobreza para que Yo la saciara con mis dones. No quiero que paséis hambre. Yo os saciaré con mi divinidad y mi Persona».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.