Miércoles 5 de julio

5.07.23

Miércoles de la 13ª Semana

TÚ ERES NUESTRO CENTRO

Cuando ponemos a Cristo en el centro de nuestras vidas, los falsos ídolos del poder, del orgullo y de la grandeza se desploman y se destruyen. Cuando Jesús llega a la vida de los dos endemoniados de Gerasa, no hay sitio en ellos a la vez para dos señores y los demonios han de salir de los enfermos e irse a meter en unos cerdos (Mc 8,32). El trono y el centro de nuestras vidas está reservado para Cristo.

El centro de nuestras existencias está programado para Dios. Si Dios no ocupa su lugar central, estaremos descentrados en nuestra vida espiritual y humana. Fuera de Dios, nuestro centro, no podemos sentirnos bien. Seremos unos desplazados por el pecado, la avaricia, la diversión, la sexualidad, el odio o la droga. Nuestro centro estará en las criaturas y no en el Señor y seguiremos equivocados.

En los momentos de reflexión sincera, veremos que fuera de Dios y de su Cristo no hay salvación ni descanso verdadero. Necesitamos arrepentirnos y pedir perdón y ayuda a Cristo para recuperar el equilibrio humano y sobrenatural y la dignidad perdida. Si no, nos sentiremos desplazados y desvalidos, como Hagar e Ismael después que fueron expulsados por Sara de la familia de Abrahán (Gn 21,8). Fuera de la casa de Dios y de su amistad, cuando se termina en el camino de la vida el bocado de pan y el odre de agua (Gn 21,15-16), nos atormentan la soledad, la angustia y la sed del desierto devorador. Hemos de acudir de vuelta al pozo de las aguas vivas de Dios, para no perecer de soledad existencial y de ansia teológica de sus eternas corrientes.

Haz, Señor Jesús, que nos volvamos a Ti, nuestro Centro, por el arrepentimiento y la conversión. Céntranos en Ti por la fe, el amor y la plegaria. Condúcenos hasta Ti, fuente de aguas vivas que saltan hasta la vida eterna. Amén.

El Pan de la Palabra dánosle hoy” Ciclo A – Ceferino Santos S.J.