RETIRO NACIONAL DE SACERDOTES 2016 (3-8 julio 2016)
«TOCADOS POR EL PODER DEL ESPÍRITU»
Tras acabar nuestra Asamblea Nacional, el domingo 3 de julio comenzaba el Retiro Nacional de sacerdotes (RNS’16) organizado por la RCCE.
Este año pudieron acudir a la Casa Cristo Rey de Pozuelo de Alarcón, cincuenta y cinco sacerdotes, un diácono permanente y tres seminaristas. (Nota: Puedes leer alguno de sus testimonios en esta misma página)
La predicación corría a cargo de Ralph Martin. Él nos mostró como estamos en una época de confrontación final, en la lucha entre Cristo y el anti-Cristo, que Dios permite para sus planes salvíficos. Urge la Evangelización. Empezando por nosotros mismos (que hemos de revisar nuestra relación con Dios y ver que no haya ningún hueco para el diablo en nuestras vidas; para ello nos mostró nuestra llamada a la santidad y los principios básicos que guían la vida espiritual) hemos de llamar a la gente a la conversión verdadera. La Nueva Evangelización está llamada a cristianos bautizados que no viven como discípulos de Jesús
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Ralph Martin animaba a los sacerdotes a ser valientes a la hora de proclamar las enseñanzas de Cristo, a recuperar la confianza en la verdad de la fe. El Cristianismo no es solo valores, ni mucho menos es un ejercicio de enriquecimiento opcional o un hobbie, es la adhesión, por la fe, a la persona de Jesús. No puedes tener el Reino de Dios sin el Rey. No puedes tener el Evangelio sin la Persona que es el Evangelio. Jesús es la Buena Nueva. El Reino de Dios es la unión con Jesús y, si eso se pierde, estás perdiendo un regalo único.
También les instaba a despertar a los laicos a su misión. Propiciarles en encuentro personal con Jesús (a través de Seminarios de Vida en el Espíritu, Ejercicios Espirituales…) para que sean santos misioneros. El sacerdote no puede llegar a todos los lugares y el laico ha de evangelizar en sus ámbitos. La Iglesia es llamada a la santidad y la misión:» Id a todo el mundo y proclamad el Evangelio.» Sin miedo. ¡El amor perfecto expulsa el miedo! No podemos perder con Cristo, todo es para bien de los que aman a Dios. Y es urgente porque está en juego la salvación de las almas.
Este año podemos destacar tres aspectos que han sido claves en el RNS:
1.- La fraternidad sacerdotal.
Estos retiros propician y fomentan la fraternidad entre hermanos del mismo ministerio. Comparten, se abren unos a otros, se animan, escuchan y consuelan; oran, celebran, adoran y alaban juntos; se confiesan unos con otros y todo esto hace florecer la esperanza, confirmar la llamada y acrecentar la pasión.
2.- La misa abierta a los laicos.
Los sacerdotes son nuestros pastores…pero no son pastores si no hay ovejas. Por quinto año, dentro del RNS, el jueves se celebra una Eucaristía a la que todos estamos invitados. Después tenemos un rato de adoración a Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote. El fin de esta celebración es agradecer juntos al Señor el don imprescindible del sacerdocio e interceder a nuestro Dios por cada uno de ellos, una única voz que se alza al Dueño de la mies, para que nos regale santos y numerosos sacerdotes según su Corazón.
La Providencia quiso que este año se esperaran tormentas y tuvimos que habilitar la Casa de Cristo Rey para poder celebrar dentro la Eucaristía y la adoración (y no al aire libre, como otros años) Este cambio no previsto nos sorprendió a todos. El hecho de estar físicamente mas unidos hizo que la oración y el canto se unificaran y que todos pudiéramos sentir la fuerza de todo un pueblo alabando y adorando al Rey. Posteriormente los sacerdotes agradecieron esta circunstancia, habían sentido el cariño y la intercesión de los fieles y eso había conmovido profundamente su alma.
3.- Por primera vez en el RNS ha entrado un equipo de intercesión para orar personalmente por aquellos sacerdotes que así lo quisieron. Sin romper el ritmo propio del retiro, aprovechando los momentos de descanso, dos parejas discernidas de intercesoras presentaban con su oración a estos sacerdotes y sus situaciones personales. Y Dios que escucha mostró, a través de ellas, muchas luces y consuelos para sus hijos. Todos ellos agradecían esta nueva iniciativa y hablaban maravillas de lo que el Señor había hecho en ellos gracias a la intercesión de estas hermanas.
Por todo ello, por lo que hemos visto y oído en estos días del retiro, y en los posteriores, damos muchas gracias a Dios Fiel y Bueno. Damos gracias también desde aquí al equipo que vino a ayudarnos a servir en este Retiro. A las hermanas intercesoras por su disponibilidad, servicio y discreción. A cada sacerdote por su sonrisa y disposición a colaborar y cada uno de vosotros, hermanos, a los que pudisteis acercaros a la misa abierta y a los que nos tuvisteis muy presentes en vuestra oración. Dios Fiel cumplió la Promesa que nos había regalado y salimos del RNS llenos del poder del Espíritu. ¡Bendito y alabado sea por siempre nuestro Dios!
Ministerio Nacional de sacerdotes RCCE