Sábado 1 de junio

1.06.24

Sábado de la 8ª Semana

OBEDIENTES A DIOS

Es penoso que los hombres se resistan al poder, a la autoridad de Dios y a su sabiduría incomprensible, que supera a todos los esquemas mentales que los hombres idean. Los fariseos rechazan la autoridad de Jesús, que sobrepasa los estrechos pensamientos que tienen ellos sobre su autoridad exclusiva en el Templo de Jerusalén. De repente, Cristo ha actuado con poder de Dios en el Templo y ellos se niegan a reconocer esa autoridad nueva: «¿Quién te ha dado semejante autoridad?» (Mc 11,28).

Otras veces, los milagros de Cristo sobrepasan tanto nuestro discurso racional y humano, que entonces el teólogo – ¿progresista o más bien retrógrado?- se empeña en reducir la obra de Dios a unos límites desmitificadores -¿razonables o más bien incrédulos?- para que el milagro de Dios quepa en sus tramas ideológica anoréxicas.

Frente a los que titubean y dudan ante las actuaciones poderosas de Dios, le pedimos que nos «preserve de tropiezos» (Jds 1,24) y de engaños, y que Él «continúe en nosotros el edificio de nuestra santa fe mientras oramos movidos por el Espíritu Santo» (Jds 1,20).

Que a Dios «sea la gloria y majestad, el imperio y poderío, por Jesucristo Señor nuestro desde siempre y ahora y por los siglos» (Jds 1,25), sin que pongamos resistencias ni estorbos a su gloria. Y tú, María, Madre dócil y obediente a Dios, enséñanos a obedecer a Dios antes que a los hombres.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.