Sábado de la 18ª Semana
MI SANTO DIOS QUE NO MUERE
Dios nos deja relacionamos con Él, -«mi santo Dios que no muere»- (Ha 1,12), por medio de la fe, del amor y el servicio. Al creer en Dios, todo nuestro ser y, sobre todo, nuestra inteligencia se apoyan en el Señor, como nuestra Verdad y nuestra Roca firme. Podemos sentimos oprimidos por los hombres malvados (Ha 1,13), pero el justo espera y vive de la fe en Dios, «que ha de llegar sin retrasarse» (Ha 2,3).
Podrá uno sentirse oprimido por el demonio, como el niño del evangelio (Mt 1717) pero sabemos y creemos que Jesús tiene poder liberador y que nosotros por la fe en Él podemos lograr que la montaña de su divinidad venga hasta nosotros (Mt 17,19). «El justo vive de la fe» (Ha 2,4); por eso creemos en el Señor con toda la mente y con todas nuestras fuerzas. Por la fe confiamos en el Dios vivo que no muere.
Te pedimos, Señor Dios nuestro, por intercesión de María, la servidora fidelísima, que nos conviertas en verdaderos colaboradores tuyos desde la fe firme, la entrega total y el amor pleno e indiviso. Danos la intimidad Contigo a través de la oración, del amor y del servicio.
«Yo, vuestro Dios, os quiero ayudar a crecer en la fe, en el amor y en el servicio de mi Reino. Aún tenéis que comprometeros más con la causa de los pobres y necesitados de la tierra. Sed mis colaboradores. Aún podéis demostrarme con obras, que sois mis colaboradores y que me amáis con todo vuestro corazón».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.