Sábado 12 de agosto

12.08.23

Sábado de la 18ª Semana

SU CARIDAD ES CONSTANTE

El amor de Dios llena la tierra. Ese amor divino nos exige en correspondencia una respuesta de amor: «Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón con toda el alma, con todas las fuerzas» (Dt 6,5). En algunos esta respuesta de amor llegó hasta dar la vida por Él.

El amor de Dios se ha manifestado en sus acciones y en sus dones: «No olvides al Señor, que te sacó de la esclavitud» (Dt 6,12).

El gran amor del Señor nunca cesa; su misericordia jamás tiene fin (Lm 3,22). Desde la fe confesamos que en Dios «su caridad es constante y sin falta» (2 Co 9,9).

A veces nos parecerá que el amor de Dios se eclipsa; pero detrás de las circunstancias más terribles (terremotos, riadas, ruinas …) y detrás de la misma muerte, la caridad de Dios es constante, acogedora, sin falta, omnipresente e indefectible. El amor de Dios envuelve con la misma ternura al sano y al enfermo, al que ríe y al que agoniza, al contemplativo y al mártir. «El gran amor del Señor nunca cesa» y «ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado» (Rm 5,5).

El amor de Dios, que es compasivo, se ha manifestado en el Corazón misericordioso de Jesús. «Señor, ten compasión de mi hijo» (Mt 17:14), pide el padre del niño epiléptico a Jesús. Y Jesús, misericordia del Padre, ejerce su compasión y cura al niño (Mt 17,17).

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.