Sábado de la 27ª Semana
Ntra. Sra. del Pilar
ACOGER LA PALABRA
Con la recepción personal de Cristo en nuestras vidas, no se concluye el proceso de la Palabra de Dios en nosotros. Después de recibirla, asimilarla y guardarla, tenemos que trasmitirla y comunicarla. María, la Madre de Jesús, acoge a Cristo Palabra en su seno y en su alma; pero luego lo transporta y lo trasmite a Santa Isabel y a Juan, a Ana y a Simeón, … a los apóstoles y a los creyentes. María la nueva Arca de la alianza que recibe en sí la Palabra de Dios (1 Cr 16,1) pero luego la transporta, la muestra y la difunde entre los demás.
En primer lugar, esperamos en oración con María y con los apóstoles (Hch 1,14) a que venga sobre nosotros el Espíritu de inteligencia de la Palabra; pero luego salimos a divulgar la palabra de salvación, que es Cristo. Cuando en la difusión de la Palabra nos cansemos y sintamos la desilusión o el desaliento, tendremos que acudir a María para que venga a traernos nuevos ánimos y un mensaje renovado, que toque los corazones y los convierta hacia Jesús. Una antigua tradición nos cuenta que María en carne mortal acudió a Zaragoza a dar aliento a Santiago apóstol para su apostolado en un momento de desaliento. Que su actuación se continúe hoy en la Iglesia.
María, Madre de la Palabra de Dios: ven a ayudarnos a trasmitir a tu Hijo como Palabra que toca los corazones y nos salva.
Sigue hablando al pueblo de tu Hijo con palabras de Madre que anhela nuestra salvación. Amén.
«Hoy como ayer, yo, la Madre de Cristo y vuestra, sigo comunicando el mensaje de mi Hijo incansablemente a los hombres. No tengo nada mejor ni más amado para mí que daros. Aceptad a Jesús, vuestra salvación, y a todos sus mensajes de vida sin deformarlos».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.