Sábado 13 de julio

13.07.24

Sábado de la 14ª Semana

NO TENGÁIS MIEDO

El siervo de Dios no debe tener miedo. Ante la grandeza sublime de Dios y la maravillosa santidad del tres veces Santo (Is 6,3) es natural la reacción de Isaías: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros,… he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos» (Is 6,5). Pero es Dios mismo el que puede disponernos para quedar santificados en su presencia santa: Uno de los Serafines, o «ardientes», que está en la presencia de Dios, toca los labios del profeta con un ascua encendida, tomada del altar, y purifica sus labios y perdona sus pecados (Is 6,6-7). No hemos de temer cobardemente al Dios que nos santifica y nos envía.

Las críticas, las persecuciones, las zancadillas y el desprecio contra el discípulo de Jesús, tampoco deben amedrentarlo: «No tengáis miedo a los que matan al cuerpo, pero no pueden matar el alma» (Mt 10.28). «No tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones» (Mt 10,31). La providencia amorosa de Dios que cuida de los gorriones, con más razón cuidará de sus hijos los hombres.

Señor y Padre: danos la fortaleza y el valor de tu Espíritu Santo para ponernos de tu parte delante de los hombres y defender la gloria de tu nombre. Entonces Tú, Padre del cielo, te pondrás de parte nuestra (Mt 10,32) y nada tendremos que temer.

«Hijos míos: os repito una vez más: No temáis. Yo cuido hasta de los cabellos de vuestras cabezas. Yo soy vuestra herencia y nadie podrá arrebatárosla».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.