Sábado 2ª Semana de Adviento (Ciclo C)
PROFETAS COMO FUEGO
En la Iglesia no existen sólo predicadores de la Palabra de Dios, que la comentan y la trasmiten, También existen profetas, que nos comunican los mensajes de Dios con especial luz y eficacia del Espíritu de Dios. Elías, -nos dice el libro del Eclesiástico-, fue «un profeta de fuego, cuyas palabras eran un horno encendido» (Eclo/Si 48,1). Estaba lleno de la llama de Dios «e hizo bajar tres veces fuego» (Si 48,3) desde el cielo.
Adviento y Pentecostés son fechas apropiadas para que baje a nosotros la llama de Dios y el fuego de su Espíritu. Los profetas y los apóstoles deben llevar en sus frentes y en sus bocas la llama de Pentecostés. Entonces, «vuestros hijos e hijas profetizarán» (Hch 2,17). No tendremos sólo a Juan el Bautista y a Elías como profetas que trasmitan el fuego de Dios. Se multiplicarán los mensajeros del Dios profético de los últimos tiempos. En ellos revivirá Elías, que en un torbellino de fuego fue arrebatado a la altura (Si 48,4), y volverá a nosotros, antes de que el Mesías regrese por última vez, antes del fin de los tiempos.
No tendremos que esperar hasta tan tarde. «Elías ha venido ya» (Mt 17,12), nos dice Cristo. Elías vino en Juan Bautista y seguirá viniendo en cada elegido de Dios, que nos traiga los mensajes de fuego del Espíritu, y que preceda a Jesús en sus venidas (Mt 17,12).
Señor Padre nuestro: Danos pregoneros de tu verdad como Elías y Juan Bautista, que precedan las venidas de tu Hijo Jesucristo y lo anuncien con fuego y con poder. Dales tu Santo Espíritu para que enciendan tu llama en los hombres hasta que el mundo arda. Hazlos instrumentos de tu palabra y de tu poder para que lo renueven todo (Mt 17,11). Que reconcilien a los padres con los hijos (Si 48,10) y reúnan en uno a las tribus dispersas de Israel y a tus Iglesias separadas. Santa María del Espíritu Santo: llénanos del fuego de tu amor y de la luz de tu sabiduría para anunciar con poder a tu Hijo Jesús.
«Escuchad a mis profetas. Os los envío a lo largo de todos los tiempos. Elías ha venido ya y seguirá viniendo. Pedidme luz de lo alto y discernimiento para distinguir los verdaderos de los falsos profetas. Muchos dirán mensajes que Yo no les he dicho. Por sus obras y sus frutos los conoceréis. Los que me quitan gloria no son mis profetas. Pedidme profetas verdaderos que cambien el mundo con mi fuerza».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.