Sábado 2 de marzo

2.03.24

Sábado 2ª Semana Cuaresma

TODO LO MÍO ES TUYO

Todos necesitamos perdón y conversión. También el hijo mayor que se cree justo (Lc 15,29). La justificación es don de Dios. Él, el Padre bueno, en su Hijo Jesús nos hace herederos de sus dones: ‘Todo lo mío es tuyo» (Lc 15,31), asegura el padre a su hijo mayor. Dios está derramando continuamente sus dones sobre sus hijos, buenos y malos. Al hijo pródigo «le da la parte que le toca de su fortuna» (Lc 15,12); pero éste la va a malgastar pecaminosamente (Lc 15,13).

Cuando el hijo rebelde se avergüenza de su conducta y se arrepiente, el padre le recibe con amor y le colma con su perdón, con su abrazo y con sus dones: el traje mejor, el anillo y las sandalias (Lc 15,22), y el banquete con el mejor ternero cebado (Lc 15,23). Dios derrama sus dones en sus hijos arrepentidos. «¿Qué Dios hay como Tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad?» (Mi 7,18). El don del perdón es otro de los grandes dones del amor de Dios para con sus hijos imperfectos y pecadores.

Padre nuestro, Dios: no somos dignos de recibir el don incomprensible de tu misma divinidad. El don de tu persona nos desborda. Aumenta en nosotros la capacidad de acogerte a Ti y de aceptar y perdonar a nuestros hermanos. Queremos recibir tus dones para que podamos ser templos santificados y preparados para albergarte a Ti y a tu divino Amor.

»Yo soy el Padre compasivo y misericordioso, que os ama y os acoge cuando os volvéis hacia Mí. Acogeos y perdonaos también vosotros los unos a los otros. Convertíos internamente a Mí y a la unidad de hijos míos desde el arrepentimiento y desde el amor».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.