Sábado 20 de abril

20.04.24

Sábado 3ª Semana de Pascua

ANIMADOS POR EL ESPÍRITU

Cristo está ungido, santificado y animado por el Espíritu de Dios (Hch 9,31), y como tiene la plenitud del Espíritu, sabemos con San Pedro que él es «el Santo de Dios» (Jn 6,69). Sus palabras también están llenas de Espíritu Santo, más aún, «son espíritu y vida» (Jn 6,63b). Los que las reciben y aceptan son animados y vivificados por el Espíritu de Dios, que «es quien da vida» (Jn 6,63a).

La carne sola no sirve para nada. El Espíritu es el dador de vida. Por eso, la Iglesia de Dios, que posee el Espíritu, es santa, tiene vida y «animada por el Espíritu Santo se multiplica y progresa en la fidelidad al Señor Jesús» (Hch 9,3]). Ésta es una de las grandes funciones del Espíritu de Jesús: vivificar, santificar y dar crecimiento en Dios. Con el Espíritu del Señor Jesús, Pedro hace en la ciudad de Lida que los miembros paralíticos de Eneas, que estaba desde hacía ocho años en una camilla (Hch 9,37), se vivifiquen y que Eneas se levante inmediatamente (Hch 9,38), sano y curado del todo.

Por la fuerza vivificadora del Espíritu de Dios, Tabita, fallecida en Jaffa, se levanta al mandato de Pedro (Hch 9,40). Pedro evangelizaba con los carismas y milagros del Espíritu. Necesitamos de nuevo una Iglesia animada con el poder del Espíritu de Jesús para que recobre la eficacia evangelizadora y transformante de los primeros tiempos.

Gracias al Espíritu Santo, la Iglesia puede crecer en santidad y fidelidad a su Señor. Sin la santidad del Espíritu de Dios no podemos ser fieles al Señor. Sin la ayuda del Espíritu, no hacemos caso a las palabras de Jesús (Jn 6,60), los discípulos no le son fieles y critican al Maestro (Jn 6,61), van aflojando en la fe y terminan abandonando a Jesús: «muchos discípulos no volvieron a ir con Él» (Jn 6,66).

Jesús: Nosotros sabemos que Tú eres el Santo de Dios. No queremos marcharnos de tu lado. Tú tienes palabras de vida eterna (Jn 6,68). Alimentados con ellas, anímanos con tu Santo Espíritu para crecer en vida y santidad.

«Recibid mi Espíritu. Él os dará inteligencia y vida verdaderas. Él os enseñará a dar vida a otros con la palabra ungida, con los sacramentos poderosos, con las señales y prodigios del Espíritu. Levantaos. Mi Espíritu os pone en pie para que anunciéis mi Persona y mi gloria en el mundo».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.