Sábado 22 de febrero

22.02.25

Sábado 6ª Semana

La Cátedra del apóstol San Pedro

CIMIENTO Y PIEDRA

En la vida de fe no caminamos solos; formamos grupo de comunión eclesial, firme y solidaria, Tenemos a Cristo como Cabeza excelsa y «supremo Pastor» (1 P 5,4).

Contamos con Pedro, como roca sólida y «testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse» (1 P 5,1). Contamos con otros solícitos «pastores del rebaño de Dios, que tenemos a nuestro cargo» (1 P 5,2) y nos gobiernan como quiere Dios. La comunión en Cristo perdurará perfeccionada cuando «recibamos la corona de gloria que no se marchita» (1 P 5,4).

En Pedro y en sus sucesores tenemos intérpretes autorizados de la sabiduría de Dios: «Eso te lo ha revelado mi Padre que está en el cielo» (Mt 16,17). Pedro es el cimiento firme y la piedra sobre la que Cristo edifica su Iglesia y el poder del infierno no la-derrotará» (Mt 16,18).

Pedro, que murió mártir de Cristo en Roma, ya no vive entre nosotros con su existencia mortal, pero vive en sus sucesores jerárquicos: hoy, en Juan Pablo II; mañana, en los pontífices venideros hasta el fin de los tiempos. Como miembro de la Iglesia debo sentirme mística y afectivamente unido a Pedro y a sus sucesores. ¿Qué clase de Iglesia -comunidad- soy si no estoy unido a Pedro, que ha recibido las llaves del Reino?

Tendré que vivir una unión en la fe y en la creencia con Pedro y con el Papa, siguiendo sus enseñanzas, estudiándolas, difundiéndolas y aplicándolas a la vida. Viviré esta unión en la oración constante por él y con él, y por su ministerio pastoral sin fronteras. Tendré con él unión afectiva y efectiva en la valoración positiva y en la estima de su tarea universal y apostólica hasta los confines de la tierra.

Mantendré con él la unión en la caridad, agradeciendo a Dios el esfuerzo generoso, las palabras y los ejemplos de Juan Pablo II y de sus sucesores, estimándolos, defendiéndolos, amándolos. Fomentaré, finalmente, la unión espiritual desde la comunión de los Santos con el actual Pontífice Romano y con sus antecesores, que vivieron durante mi vida terrena: con el fugaz Juan Pablo I, con el venerado Pablo VI, con el bondadoso Juan XXIII, con el iluminado Pío XII, con el valeroso Pío XI, y con todos los Pontífices Romanos, defensores de la fe cristiana, hasta llegar al primero de todos, San Pedro de Roma, piedra y cimiento de la verdad, cuya Cátedra celebramos.

«Señor: enséñame a vivir en comunión verdadera con los Pontífices de tu Iglesia y con cada miembro de ella hasta que seamos consumados en la unidad plena de tu Reino».

“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.