Sábado de la 11 ª Semana
SEÑOR ÚNICO
Dios se presenta como Amo y Señor exclusivo con dominio total y sobre todo. En este sentido se nos dice que «nadie puede estar al servicio de dos amos» (Mt 6,24). Cuando el servicio no es exclusivo, uno puede servir a un amo las horas contratadas y después esa misma persona hace lo que quiere. El señorío de Cristo es absoluto. Extiende su solicitud al alimento, al cuerpo y al vestido (Mt 6,25). Él cuida de las horas de nuestra vida (Mt 6,27).
Más que de los bienes de la tierra, que Dios nos ofrece como Dueño absoluto, tenemos que preocuparnos por los bienes del Reino: «Buscad del Reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura» (Mt 6,33). Es una equivocación grave olvidarse de los bienes de Dios para entregarnos a nuestros egoísmos: «Se olvidaron del Templo del Señor, Dios de sus padres, y dieron culto a las estelas y a los ídolos. Este pecado provocó la ira de Dios sobre Judá y Jerusalén» (2 Cro 24,18). Las rebeliones contra Dios tienen consecuencias graves: «Habéis abandonado al Señor y Él os abandonará a su vez» (2 Cro 24,20).
Sí, Señor: tu gracia nos basta para servirte, para serte fieles, para amarte sobre todas las cosas y reconocerte siempre como nuestro único Señor.
«No os agobiéis por el mañana. Yo, el Señor de todo, cuido de vosotros. Mi gracia os basta para resistir en las pruebas, las tentaciones y las asechanzas del mal. Vosotros sois mis amigos si permanecéis Conmigo».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.