Sábado 2ª Semana
¿QUÉ TENGO QUE HACER, SEÑOR?
Esta es la pregunta de San Pablo al Señor en su primer encuentro con Él (Hch 22,10). Esta es la pregunta de todo el que aspira a hacer la voluntad de Dios. Es la pregunta continuada para cada momento y cada circunstancia: «Señor, ¿qué quieres que haga con tu ayuda y con tu gracia?». A San Pablo el Señor le responde: «Levántate» (Hch 22,10 b). En el orden espiritual el Señor Jesús también nos pide que nos levantemos. En el orden físico el Señor puede pedir al que tiene estropeada su cadera y estrechamiento de las articulaciones: ‘Levántate. Tus caderas ya no tienen mal alguno’. Pero ayúdanos, Señor Jesús, a levantarnos para hacer tu voluntad perfecta.
En cualquier duda espiritual y material podemos preguntar con humildad al Señor: ‘¿Qué tengo que hacer?’ Y luego esperamos con docilidad la respuesta del Señor: ‘Ora a María mi Madre, glorificada en su cuerpo, por esa enferma para que Yo sea glorificado en su salud recuperada’. Las respuestas del Señor pueden ser sencillas a la vez que misteriosas: ‘Deja ese problema unos días en mi Corazón y Yo me encargaré de dar mi solución’. ¡Gracias, Jesús, por tus respuestas a nuestras preguntas para cumplir mejor la voluntad del Padre en cada hora y en cada momento! ¡Gracias por tus respuestas a los que Te escuchan con obediencia como Saulo de Tarso!
El Señor nos manda en el evangelio que vayamos al mundo entero a proclamar su Buena Noticia (Mc 16,15). Pablo escuchó esta orden y la cumplió fielmente evangelizando por todo el imperio de Roma. Jesús le comunicó a San Pablo cuánto tendría que hacer y padecer como instrumento suyo.
Te pedimos, Jesús, que escribas tus deseos en nuestros corazones y en nuestras mentes (Hb 10,16), para que cumpliéndolos con diligencia, perfecciones a los que hemos sido consagrados Aquí nos tienes, Señor, para hacer tu voluntad.
“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.