Sábado de la 16ª Semana
Sta. Marta
EN SERVICIO DE DIOS SOLO
Lo que no se utiliza en servicio de Dios, de algún modo se derrocha, se malgasta y se pierde. Así sucede con el trabajo que no realiza dentro de los planes de Dios.
El trabajo de Marta, hermana de Lázaro, no es agradable plenamente a Jesús, pues le impide escuchar las palabras de vida eterna, que Jesús ofrece a María, su hermana (Lc 10,39-40). Marta ignora que es más necesaria la escucha de la palabra de Jesús que los platos que ella prepara.
El trabajo, hecho sólo por Dios y consagrado a Él, se convierte en bendición, en plegaria y en ofrenda grata a sus ojos. Trabajar sólo por Dios es lo único importante para la vida eterna. No se trata de hacer muchas cosas ni de preparar muchos platos, sino de hacer lo que Dios quiere y nos pide. Dios nos reclama para que le escuchemos y entremos en el descanso de Dios. Si somos «contemplativos en la acción» (S. Ignacio de Loyola), aprenderemos a servir mejor a Dios. El trabajo queda santificado cuando colaboramos con Cristo y desde Él para preparar la «nueva creación» (2 Co 5,17; Ga 6,1?). Y en la nueva creación Dios es glorificado, pues con el trabajo en novedad de vida, no somos nosotros los protagonistas de la acción. Es Dios quien trabaja en nosotros y «todo lo hace nuevo» (Ap 21,5).
El Pan de la Palabra dánosle hoy” Ciclo A – Ceferino Santos S.J.