Sábado 31 de agosto

31.08.24

Sábado de la 21ª Semana

QUÉ SIERVOS QUIERE DIOS

Dios encarga de sus bienes a sus empleados, los hombres, a cada uno según su capacidad (Mt 25,15), para que negocien con ellos y con ellos le den gloria. El Señor nos entrega sus talentos para que negociemos con ellos y los pongamos, aumentados, de nuevo a su servicio. ¡Qué bien negociaron los santos con los talentos de Dios!

Ellos fueron buenos trabajadores del Reino y, correspondiendo a la gracia, aumentaron los caudales de Dios, su Señor. Muchos duplicaron los dones recibidos: «Cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco» (Mt 25,20). Ésta esta es la primera postura ante los bienes de Dios: diligencia para gestionar bien sus dones.

Ante el éxito en el trabajo espiritual del Reino se sigue una segunda postura: la humildad. Los talentos no son míos, son de Dios; el éxito no es mío; lo dio Dios: «Dios ha escogido lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor» (1 Co 28-29).

Concédenos, Señor, para tu Iglesia siervos diligentes y esforzados en el trabajo, humildes en el éxito y en el fracaso, entregados a tu voluntad y a los asuntos que les encomiendas, sacrificados para realizar las arduas obras de tu Iglesia, desinteresados para buscar tu interés y no el nuestro. Concédenoslos pronto, Señor.

«Yo estoy eligiendo a mis siervos fieles, que entreguen sus vidas al anuncio de mi salvación en medio del mundo. Os envío laicos jóvenes, que Me proclamen como Salvador de los hombres con sus vidas y sus ejemplos, con sus palabras y con sus cantos. Acoged en mi Iglesia a mis nuevos enviados como a un viento fresco y renovador».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.