Sábado 4 de enero

4.01.25

¿DÓNDE HABITAS, SEÑOR?

Sabemos que la gloria celestial es la morada propia y digna de Dios. También la presencia divina de modo misterioso llena la tierra. Sabemos más: la fe nos dice que la Palabra de Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros (Jn 1,14) y se abajó hasta nosotros.

Jesús, el Hijo de Dios, quiso nacer en un pesebre de Belén; habitó una humilde vivienda y taller en Nazaret, se alojó en una cueva del desierto a orillas del Jordán (Jn 1,39), vive en la humildad de una vida sencilla y muere en el lecho de una cruz, a pesar de ser el Hijo unigénito del Dios Altísimo. No ha de extrañarnos que el que siguió estas sendas de abajamiento, quiera habitar en la pobreza de nuestros corazones: «Vendremos a él y en él haremos morada» (Jn 14,23).

Dios mora en los que han nacido de Él y no cometen pecado pues su germen de vida divina permanece en ellos» (1 Jn 3,9). Dios mora en los Justos que practican la justicia (1 Jn 3,7). El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo en los hombres (1 Jn 3,8) y así poder habitar en ellos.

Purifica, Señor, nuestras estancias interiores para que puedas morar en ellas.

Habita en el enfermo desamparado y en el pobre sin apoyo para fortalecerlos y curarlos.

Mora en el Sagrario silencioso y olvidado y actúa desde allí con eficacia y con amor para santificarnos.

Teresa de Jesús sí que sabía de tus moradas en el hombre: «unas en lo alto, otras en lo bajo, otras a los lados; y en el centro y mitad de todas éstas tiene la más principal, que es adonde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma» (Castillo interior, Moradas primeras, cap. 1, §3); unas moradas manchadas e imperfectas, otras limpias y embellecidas con los dones del Espíritu.

Limpia, Señor, nuestras moradas para Ti. Concédenos morar en Ti: y mora Tú en nosotros. Que tu amor more en mí. Que el deseo de servir a tu Padre en todo y de amarte y servirte en todo, more en mí y aderece la pobreza de mi morada y la acondicione para Ti con los dones y virtudes de tu Espíritu divino.

“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.