Sábado de la 26ª Semana
Día de Petición y Acción de gracias
CON ESPÍRITU AGRADECIDO
Hemos de acercarnos a Dios sin rodeos para darle gracias de todo corazón por lo próspero y lo adverso: «Bendecimos al Señor por la tierra buena que nos ha dado» (Dt 8,10). Ante Dios tenemos que acercarnos cada día con espíritu agradecido. ¡Gracias, Señor, que me tratas siempre muy por encima de mis merecimientos!
Sin subterfugios tenemos que acudir a Dios para pedirle perdón de nuestras faltas y para que nos reconcilie con Él, con los demás, con toda la creación y con nosotros mismos: «Dejaos reconciliar con Dios» (2 Co 5,20).
Después de nuestra acción de gracias y nuestra reconciliación con Dios, entonces ya podemos pedir a Dios que nos escuche y nos auxilie. Dar gracias y reconciliarnos, antes de pedir nada a Dios, no es un rodeo ante Él, sino un atajo para acercarnos al Todo Santo agradecidos, con humildad y arrepentimiento.
A las puertas de tu Corazón llamamos, oh Cristo, y esperamos que nos abras (Mt 7,8). Queremos ir
a Ti, Señor nuestro, con sinceridad de vida, sin trampas ni rodeos. Acógenos con misericordia y danos cosas buenas como a hijos y hermanos que Te aman.
«Yo os doy mi Espíritu, os doy mi vida, os doy mi amor. Aceptadlo todo con la sencillez de los niños la prudencia de las personas maduras y responsables. Seguid buscando y encontraréis. Seguid llamando y se os abrirá».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.