Bajo este lema, nos reunimos, casi cuarenta sacerdotes, dos diáconos y dos seminaristas, de diversos lugares de España, los pasados días 8 al 13 de julio de 2.012, en la Casa de Ejercicios de Cristo Rey, de Pozuelo de Alarcón (Madrid), para compartir, guiados por el padre Alberto José Linero, sacerdote eudista colombiano (el mismo que predicó en la Asamblea Nacional), unos días de “estar con el Señor”, en espíritu de comunión, de fraternidad sacerdotal.
En verdad, esto es, a mi modo de ver, lo que caracteriza más estos retiros que organiza la Renovación Carismática en España todos los años, que nos ayuda, fundamentalmente a los sacerdotes, a renovar nuestro ser sacerdotal, en unión íntima con Cristo y con los hermanos.
Es un verdadero gozo, que llena el alma de paz, el poder compartir juntos, tantos ratos de celebración de la Eucaristía, sin prisas, con devoción y alegría, de adoración al Señor, de alabanza y oración litúrgica. de predicación ungida por el Espíritu, que ayuda a replantear tu vida desde Cristo Sacerdote, de efusión del Espíritu y de sanación, así como la celebración del sacramento de la reconciliación (¡no hizo falta ir a buscar curas!) y de convivencia en que es fácil compartir lo común que llevamos dentro. Se siente, fácilmente, la comunión que crea el Espíritu entre nosotros.
Algún hermano compartía conmigo algo que yo he experimentado en mi vida y que he visto tanto en seglares como en sacerdotes, y es el aspecto sanador (“terapéutico”), de la acción del Espíritu Santo a través de la Renovación. Es algo maravilloso y valiosísimo, un verdadero don del Espíritu a la Iglesia en estos tiempos. Esto se experimenta también, en estos retiros: en uno mismo y en los demás hermanos. ¡Gloria al Señor!
Desde aquí, mi agradecimiento y el de los demás hermanos que hemos participado en este retiro, a la Renovación y a quienes trabajan y oran (no me olvido de los seglares que nos han acompañado y servido con tanto cariño, y que lo hacen habitualmente) para que los sacerdotes seamos más y mejor, durante todo el año, lo que somos: ministros del Señor, servidores del Evangelio de la alegría, para la Iglesia y para el mundo.
Ricardo Martín Pérez – Moreno, Presbítero de la diócesis de Toledo.