Testimonios del EON 2012

21.04.12

Os dejamos tres testimonios del Encuentro de Oración de Niños celebrado del 17 al 19 de febrero de 2012 en SIgüenza (Guadalajara) para que podáis ver las obras que Dios hace en su pueblo más joven.

eon3M. [niño con 10 años y una pequeña discapacidad intelectual y física] llegó luminoso, resplandeciente, como siempre que va a vuestros campas y solamente me dijo: «mamá, Jesús ha hablado a mi corazón» no explicó más, ni cómo, ni cuándo ni de qué manera pero en sus ojos se veía y no tuvimos necesidad de preguntarle más.


 

E. [niña de 9 años que iba por primera vez], que a veces tiene un poco el espíritu de la contradicción, dijo que había hecho muchas amigas, pero que a veces se había aburrido… Lo cierto es que en ella no hay que fiarse mucho de lo que dice si no de sus actitudes y yo puedo decirte que, por su manera de alabar después, de perdonar, de manifestarse, Dios ha tocado también su corazón.


Elías: El fin de semana del 17 al 19 de febrero tuve la suerte de acudir al Encuentro de Oración de Niños con la Renovación Carismática.

La verdad es que llevaban ya unos cuantos años invitándome a este encuentro (sobre todo Javi Arribas) y, aunque en un principio siempre me encontraba con ganas de poder ir, según se iba acercando la fecha encontraba buenas excusas para no ir.

DSC 8025Este año, cuando me invitaron, me pasó lo mismo que en años anteriores, pero no encontraba ninguna excusa real para no ir, así que se lo expuse al Señor y le dije que si su plan era que fuera, iría, pero que si me surgía cualquier otra cosa no lo haría. Y realmente sí que era del Señor que fuera, porque no tuve nada en ese fin de semana y fue una muy buena experiencia. La verdad que durante todo el encuentro (que fue en Sigüenza, Guadalajara) me encontré muy a gusto y me lo pasé genial con todos los chavales. Que en un principio me dio un poco de miedo, porque eran más de 90!, pero que después fue una gozada poder compartir con todos ellos y servirles de alguna manera. El Señor mismo me fue sorprendiendo poco a poco y pude ver que era Él mismo quién nos estaba allí esperando a todos los que fuimos (niños y monitores) y como, incluso al que más cerrado estaba, el Señor le fue abriendo poco a poco y tuvo un encuentro personal con cada uno.

Hubo dos momentos (aunque todos fueron buenísimos) que yo resaltaría. Uno fue el momento de las confesiones por la tarde del sábado, en el que fue muy bueno ver cómo los dos sacerdotes, que estuvieron presentes durante todo el encuentro, nos explicaron (no sólo a los niños, a los mayores también) este momento y consiguieron acercarlo al lenguaje de los niños. Yo me reía un montón cuando el sacerdote iba explicando faltas en las que podíamos caer y los niños decían: “yo esa seguro, ¿la apunto”; y yo caía en la cuenta que yo mismo también la tenía así que también la apuntaba.

Y el otro momento fue el de la adoración del Santísimo, ese mismo día por la noche. Puede que con los niños de la comunidad ya hubiera estado antes en la capilla ante el Santísimo pero seguro que no de una forma tan cercana como esta vez, con el Santísimo expuesto en la custodia, y los sacerdotes acercando a los niños a que se dieran cuenta de quién estaba allí, Jesús mismo. Fue un rato de oración buenísimo y realmente, aunque fueran tantos niños, era sorprendente cómo se respetaba el clima de oración y cuando a cada uno te tocaba su momento, el Señor mismo estaba allí esperándole para encontrarse con él.

La verdad es que volví muy contento de este encuentro y con muchas ganas de poder repetir en próximas ocasiones, y, a poder ser, yendo con alguno de los niños o responsables del ministerio de niños de la comunidad, porque estoy seguro de que va a ser un momento muy bueno para todos. (Fuente: www.sdjvitoria.org)


DSC 7785María [12 años, Zaragoza] Cuando llegué a este campamento, venía muy olvidada del Señor, a pesar de que iba a misa todos los domingos, ya que no me enteraba mucho. Fue en la adoración del sábado cuando Jesús me invitó a cambiar algunas cosas de mi vida. Como la sinceridad, la obediencia, el buen comportamiento… Salí muy contenta porque me di cuenta de que no iba allí sólo para estar con mis amigas y pasármelo bien, sino para dialogar con Dios. A pesar de que ya he estado en muchos campamentos, siento que Jesús no me deja nunca, y en cada uno de ellos siento algo especial, sobre todo en las adoraciones y en las confesiones.