Viernes de la 1 ª Semana
ADHERIRSE POR FE A LOS CREYENTES
La fe no es sólo algo privado, como respuesta individual al don del mensaje divino. Dios por la fe crea un vínculo de comunión entre los creyentes y una fraternidad en la vida y en Iglesia. La fe de aquellos cuatro que llevaron ante Jesús a un paralítico, que quería ser curado (Mc 2,3-4), era una fe comunitaria y compartida. Jesús, viendo la fe común que tenían aquellos hombres, dijo al enfermo: «Hijo, tus pecados quedan perdonados» (Mc 2,5). El enfermo y sus acompañantes creyeron en la palabra de perdón de Cristo y se unieron por la fe al mensaje perdonador de Jesús. El ‘Hijo de Dios puede perdonar pecados. En cambio, los letrados y escribas que estaban presentes, no creyeron en el poder y en el mandato absolutorio de Cristo, y «pensaban para sus adentros: ¿Por qué habla así? Este blasfema» (Mc 2,6).
Cuando no nos sometemos a Cristo por su fe liberadora, nos sometemos a otros seres o personas esclavizantes, y el compromiso comunitario rebrota bajo formas avasalladoras y opresivas. El pueblo de Israel, al debilitarse sus compromisos con Dios como Señor, buscó someterse a reyes temporales: «Nómbranos un rey, que nos gobierne como se hace en todas las naciones» (1 S 8,5). «No querían por rey a Yahveh» (1 S 8,7), y buscaron reyes terrenos. «Vosotros mismos seréis sus esclavos» (1 S 8,17), les anuncia el profeta Samuel.
Nosotros queremos comunitariamente proclamar a Dios como nuestro Rey supremo. Aceptamos a Cristo como Señor y nos adherimos a Él. Queremos que Él reine sobre nosotros para siempre. Nos sometemos a su querer en salud y en enfermedad, en éxitos y en fracasos, en vida y en muerte: «En la vida y en la muerte somos del Señor» (Rm 14,8). Deseamos que todos acepten a Jesús por la fe y por el amor; que todos nos sometamos a Él como Señor y Dios nuestro.
«Veo vuestros deseos. Vosotros sois ya mi pueblo. Yo os perdono vuestros pecados y os lavo con mi sangre salvadora. Acercaos con fe y esperanza a Mí, que soy vuestro Salvador. Confiad en Mí; abandonaos como niños en mi amor providente. Yo no os olvido nunca».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.