Viernes 14 de junio

14.06.24

Viernes de la 10ª Semana
EL SEÑOR VA A PASAR

Cuando Dios se manifiesta a sus servidores, se da a conocer por muestras y por signos característicos de su presencia. A pesar de su grandeza infinita e inefable, Dios no se manifiesta a Elías en el viento huracanado que agrieta a los montes y rompe los peñascos (1 R 19,11), ni en las poderosas llamas de fuego, porque «en el fuego no estaba el Señor» (1 R 9,12). Dios va a mostrarse a Elías y a hablarle, cuando pase en el susurro del aire y de la brisa (1 R 19,13). Allí Dios se le comunica y le da sus órdenes: «unge… como profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat» (1 R 19,16). Dios se nos manifiesta en el silencio del corazón y en la calma de los elementos.

Dios se nos muestra también en el barro de nuestra humildad y pequeñez. Dios se revela también a los limpios de corazón. «Ellos verán a Dios» (Mt 5,8).

En cambio, la inmersión en los egoísmos de la carne y de los sentidos nos impermeabiliza ante la revelación de la santidad de Dios y nos llega a excluir de su Reino: «Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el abismo» (Mt 5,29). La satisfacción de los deseos de la carne nos aleja del conocimiento y la amistad con Dios y nos hace cuerpo de pecado: «el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su corazón» (Mt 5,28).

Consérvanos, Señor Jesús, en el silencio, en la humildad y en la limpieza de corazón, para que podamos conocerte mejor, verte y gozarte, como María, la plenamente limpia y humilde ante Ti.

«Bienaventurados si sois limpios de corazón, porque me veréis presente en todo sin que se manche vuestro corazón con el pecado. Dichosos los que me descubrís en cada circunstancia de la vida desde la fe y el amor. Felices los que gozáis de mi intimidad».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.