Viernes 18 de agosto

18.08.23

Viernes de la 19ª Semana

TRIPLE FIDELIDAD

Dios es eternamente fiel. A pesar de las infidelidades de su pueblo, Dios sigue siendo con él el eternamente fiel. Josué, cuando congregó a las doce tribus en Siquem, proclamó la fidelidad de Dios para con su pueblo desde Abrahán hasta Moisés (Jos 24,3-6). Dios nos pide correspondencia ante su pacto y nos exige que nosotros también Le seamos fieles. No basta que le demos gracias por su gran fidelidad.

Dios marca también con el sello de su fidelidad la unión estable del hombre y de la mujer en el matrimonio, cuando dice: «Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre» (Mt 19,6). Cuando el hombre y la mujer faltan a esta fidelidad mutua entre sí y con Dios, están incumpliendo sus promesas y cometen adulterio en su corazón.

La fidelidad a Dios ha de abarcar toda la vida del hombre. Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo nos exigen una respuesta de triple fidelidad. Primeramente fidelidad a Dios, que puede llegar a ser exclusiva y totalizante en los que se consagran totalmente al servicio del Reino de Dios (Mt 19,12). En segundo lugar, se nos pide fidelidad a los planes, mandatos y proyectos de Dios, como sucede en el plan divino de indisolubilidad matrimonial. Dios nos pide también la fidelidad con los demás, en nuestros compromisos con ellos según verdad y justicia y según las promesas concertadas.

Que María, la Virgen siempre fiel a Dios y a los hombres, nos alcance de su Hijo aquel fruto del Santo Espíritu, que se llama fidelidad ante los proyectos y quereres del Señor y ante nuestros hermanos, que desean encontrar en nosotros la seriedad y la constancia en nuestros compromisos. Haznos, Padre y Señor nuestro, fieles a la comunidad eclesial donde nos has llamado a vivir. Espíritu Santo: tómanos a tu servicio para que seamos constantes y fieles a nuestras promesas bautismales. Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.