Presentación del Señor
FIESTA DEL ENCUENTRO
Muchas veces será Jesús el que nos saldrá al encuentro, como a San Pablo, aunque no lo esperemos, y nos liberará y nos salvará como al hombre del evangelio, que Jesús encontró en la sinagoga de Cafarnaún (Mc 1,21) y que tenía un espíritu inmundo (Mc 1,23). Jesús, que «es de nuestra misma carne y sangre» (Hb 2,14), quiere que seamos como Él y nos libera del que tiene el poder de la muerte, el diablo (Hb 2,14b).
Él se adelanta «a tendernos la mano» (Hb 2,16) por su Espíritu, por medio de los profetas, por los consagrados al Señor en cuerpo y alma, y con la persona misma de Cristo, íntimo y cercano.
Señor: concédenos encuentros contigo que nos purifiquen como «la plata y el oro que refina el fundidor» (MI 3,3). Entra hasta el fondo de nuestro ser y haznos santuarios tuyos, en donde podamos tener el encuentro personal y amoroso Contigo, Señor, Salvador y Dios nuestro.
«Buscadme con fe y amor y me encontraréis. Mis delicias son estar con vosotros, los hijos de los hombres, pues os amo. Amadme de todo corazón, hasta que lleguéis al encuentro definitivo y glorioso Conmigo, vuestro Dios».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J