Viernes 2ª Semana
MEDIADOR DE UNA ALIANZA MEJOR
En su relación con los hombres Dios elige mediadores entre Él y su pueblo: sus ungidos. David considera a Saúl como «el ungido del Señor» (1 S 24,7) y no extiende su mano contra aquél, que quiere matarlo. Pero el verdadero Ungido de Dios y el Mediador insustituible entre Dios y los hombres va a ser Cristo que es hombre verdadero e Hijo de Dios. Él escoge a veces colaboradores secundarios o embajadores suyos, que realicen con Él y en su nombre una labor mediadora subsidiaria. Así, María, como Madre de Jesús, es una valiosísima y fiel mediadora en favor de los hombres ante su hijo Jesús delante del trono de Dios.
Cristo elige a sus apóstoles para que también realicen una labor substitutoria, santificadora y mediática en nombre de Jesús (Mc 3,14-15). Los santos que gozan de Dios son otros mediadores secundarios por los hombres gracias a su unión con Jesús. A todo lo largo de la Biblia nos encontramos con distintos personajes: Abrahán, Moisés, profetas, sacerdotes, reyes y apóstoles que actúan como mediadores ante Dios por su pueblo. A veces, el mediador se vuelve indigno de su oficio por sus malas acciones, como Saúl (1 S 24,19), pero sigue siendo un ungido del Señor (1 S 24,11).
Entre todos los mediadores, parciales y secundarios, sobresale Cristo como el verdadero, universal y perfecto mediador. ¡Qué bello es que Dios mismo escriba con su Espíritu en las mentes, que buscan conocer y servir a Dios, y en los corazones de los que le aman! Entonces somos como una carta de Dios, donde se escriben sus mensajes de vida eterna. Estos constituyen una ley nueva e interior, centrada en el amor.
¡Oh, Amor divino, escribe en mí tu mensaje de vida y de verdad!
“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.