Viernes 26 de abril

26.04.19

Viernes de Octava de Pascua

¿CON QUÉ PODER….?

Después de una noche de esfuerzo y de pesca sin capturas (Jn 21,3), resulta sorprendente que se vuelva a echar la red al amanecer para sacarla repleta con ciento cincuenta y tres peces grandes (Jn 21,11). (Y hablaríamos con los antiguos de un maravilloso simbolismo de abundancia con Cristo resucitado, donde tocaban por cabeza a Jesús y cada acompañante de Pedro 17 peces, sobrando otros 17 para el apóstol o el caminante necesitado que se añadiese al reparto, y donde sumando sucesivamente los números del 1 al 17 tenemos el total de 153, alimento abundante para la Iglesia que comienza a congregarse en torno al Resucitado).

Pero más importante aún es conocer y discernir que el peregrino de la orilla, que ha provocado la pesca milagrosa, «es el Señor» (Jn 21,7). En Cristo resucitado está todo poder. Luego, él lo irá comunicando a sus discípulos para que hagan señales y prodigios en su nombre. Muchos, sin embargo, no van a conocer que ese poder viene de Cristo.

Los jefes del pueblo preguntan en Jerusalén a los apóstoles: ¿Con qué poder y en nombre de quién hicisteis esto: curar al paralitico de nacimiento? (Hch 4,7). ­Quede bien claro -responde Pedro- que con el poder y en el nombre de Cristo resucitado este paralítico ha sido sanado (Hch 4,10).

Hoy muchos presumen de poderes: poderes políticos y económicos, poderes informáticos y de comunicación, poderes mentales y parapsicológicos; fuerzas «reiki» y poderes «yóguicos», poderes esotéricos y hasta poderes diabólicos… El único poder que está sobre todos los otros poderes es el de Jesús resucitado, «que subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios y al que se le han sometido ángeles, potestades y dominaciones» (1 P 3,21-22). A Ti, Señor Jesús, todo poder y toda gloria.

Al cristiano, creyente y testigo carismático de Cristo, le viene el verdadero poder de Jesús y no por otros caminos. «Jesús resucitado: adoro tu poder salvador y Te adoro a ti, Señor poderoso y salvación nuestra. Gracias por el poder que comunicas a los testigos de tu gloriosa resurrección. ¡Gracias porque con tu poder nos sostienes en tu servicio! Amén».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C (Ceferino Santos S.J.)