Viernes de la 16ª Semana
Santos Joaquín y Ana
DICHOSOS VUESTROS OJOS
Son dichosos los ojos de San Joaquín y Santa Ana, porque ven en su ancianidad a su hija María, santa e inmaculada, fruto de su oración y de la gracia de Dios más que de su propia naturaleza infecunda, según nos cuenta una tradición antigua.
Son dichosos porque ven a María como fértil campo, donde se siembra sólo la semilla del Hijo de Dios, sin que haya un grano de cizaña en medio de su trigo limpio (Mt 13,25). En Ella no tuvo parte el enemigo.
Son también dichosos los ojos (Mt 13,16) de San Joaquín y Santa Ana, porque muy probablemente vieron, como le sucedió al anciano Simeón, a aquél que era «luz para las naciones y gloria de su pueblo, Israel» (Lc 2,32), a Jesús, el Salvador.
Ellos fueron dichosos, porque en su hogar recibieron a María, templo de Dios, y a Jesús, el Hijo del Altísimo.
San Joaquín y Santa Ana son modelo maravilloso de esposos santos y canonizados. Ellos fueron «los hombres de bien, cuya esperanza no se acabó» (Si 44,10).
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.