Viernes 29 de diciembre

29.12.17

FAMILIAS DESDE EL AMOR

La Iglesia y el mundo necesitan hoy familias firmes en el amor. Estas familias guardan los mandamientos de Dios (1 Jn 2,3) y, al cumplir sus palabras y mandatos demuestran que el amor de Dios ha llegado en ellas a plenitud (1 Jn 2,5). Las familias con amor de Dios en plenitud son testimoniales, como lo fue la familia de Nazaret y tantas familias que viven en el amor.

En cambio en las familias, en las que se aborrece al hermano, las tinieblas han cegado antes sus ojos (1 Jn 2,11) y han endurecido su corazón. Jesús, María y José son el modelo santo de amor y de luz para tantas familias que recorren caminos de desamor y de frialdad. Ellos cumplieron los mandatos de la ley, en lo pequeño y en lo grande, como cuando presentaron en el Templo (Lc 2,23) al primogénito y ofrecieron la ofrenda de un par de tórtolas (Lc 2,24). Ellos nos enseñan a vivir en el amor de Dios con fidelidad.

La familia no se cierra sólo dentro de los límites de la carne y de la sangre. El amor acoge a los demás y, primeramente, a los hermanos de la fe. Desde la fe y el amor la Sagrada Familia acoge al santo anciano Simeón. El conoce por el Espíritu Santo quién es Jesús, lo ama, lo toma en sus brazos (Lc 2,29) y profetiza su futuro (Lc 2,30-32). Por eso, a veces, los hermanos en la fe son más familia que los hermanos de la carne, que no creen y no aman.

¡Qué bendición tener en nuestras familias componentes santos y proféticos como el anciano Simeón! Sus ojos, Señor, han visto tu salvación (Lc 2,30) y su corazón se ha llenado de amor. Santa María y San José bendito: interceded ante Jesús para que en nuestros días abunden familias santas y llenas de la luz y del amor de Dios. Amén.

“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A  –  Ceferino Santos S.J.