EL QUE QUITA EL PECADO
Cristo se manifestó para quitar los pecados que los hombres no podían borrar de sus vidas (1 Jn 3,5). Como Cristo es el justo (1 Jn 2,29) y el puro (1 Jn 3,3) y en Él no hay pecado (1 Jn 3,5b), por eso, como Hijo del Dios santísimo, Él puede quitar el pecado. ¡Es Jesús quien borra nuestro pecado!
Jesús, como el Santo de Dios, tiene como una de sus misiones fundamentales la de quitar y destruir el pecado de los hombres:
– el pecado de los que agonizan y mueren,
– el pecado de los que vivimos necesitados de su perdón y de su vida,
– el pecado de los hombres de ayer, de hoy y de mañana…
Cristo es el divino «barrendero» que barre la contaminación moral del mundo pecador: montañas de pecados diarios, de desórdenes y de ruinas morales y del alma. Porque Él es el justo, nos quita nuestros pecados y nos hace nacer a la justicia: nos llama hijos de Dios y lo ¡somos! (1 Jn 3,1). Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn 1,29). Él es el que nos bautiza con Espíritu Santo (Jn 1,33), que baja y mora en nosotros.
¡Espíritu Santo de Dios!, mora en nosotros que queremos vivir como hijos de Dios; mora en nuestros difuntos, para que ellos gocen la vida del Espíritu.
Mora en los evangelizadores, que tienen que dar testimonio como Juan el Bautista de que el Espíritu mora y se posa sobre Jesús (Jn 1,32).
Mora en los que interceden con gemidos inenarrables Contigo, Espíritu de Dios, para que cambie y mejore el curso de la historia y de los hombres; ¡Justifícanos con tu Espíritu!
Ayúdanos a vivir en Cristo, pues el que mora en Él no tiene pecado (1 Jn 3,6).
¡Maravillosa visión de espiritual hermosura la de los hijos de Dios, sobre todo, la de los ya bienaventurados, sin resto ya de pecado, perfectísimos, divinizados!
“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.