Felipe y Santiago apóstoles
Viernes 5ª Semana de Pascua
CAMINOS DE FE Y DE VIDA
Jesús es el camino verdadero que lleva a la vida (Jn 14,6a) y que conduce hasta Dios Padre. «Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,6b), nos dice Cristo. Se trata de un camino de misericordia y cercanía con el Hijo, con el Padre y con sus acciones poderosas. Cristo es el camino de la relación profunda con el Padre desde la confianza filial y sin los temores que bloquean.
Jesús es camino que nos aleja del mal y de la mentira, pero es también el caminante modelo que vuelve a su Padre (Jn 16,28) y que, a la vez, está en el Padre y el Padre en Él (Jn 14,11). Cristo, en el camino de la tierra al cielo, no nos deja solos; camina con nosotros y con nosotros hace comunión.
El salmo que dice: «Muéstrame, Señor, tus caminos para que siga tu verdad» (Sl 86,11), se realiza por medio de Cristo. Los caminos de Cristo son rectos y verdaderos y llevan a la verdad; los nuestros son ¡tan torcidos! Sólo Cristo va a enderezar lo torcido y quiere hacer verdaderas nuestras relaciones con los que caminan a nuestro lado.
Tendremos dificultades desde dentro en nosotros mismos, desde nuestros traumas y heridas interiores, desde nuestros temores y desde nuestra impotencia para el cansado sendero; y también de parte de los que caminan a nuestro lado.
Pero Cristo es nuestra fuerza; Él puede sacarnos de nuestros sepulcros, puede ablandar nuestros corazones de piedra y darnos vida verdadera. «Yo soy la vida», nos dice Cristo.
El Hijo nos comunica la vida de Dios, que está en Él, y por ella nos hace hijos del Padre celestial. Él viene para que estemos llenos de vida (Jn 10,10), con palabras y con obras de vida, que venzan a la muerte.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.