Viernes de la 21ª Semana
PORTAVOZ DE CRISTO
El mensaje del predicador y del profeta han de coincidir con la doctrina y la persona de Cristo. El profeta puede gritar a medianoche: «¡Que llega el Esposo; salid a recibirlo!» (Mt 25,6). El profeta es un portavoz de Cristo y de sus venidas. El predicador y el evangelista verdaderos también anuncian la buena noticia de Jesús: «Cristo me envió… a anunciar el Evangelio, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo» (1 Co 1,17). El mensaje de la Cruz de Jesucristo es fuerza de Dios para los que se salvan (1 Co 1,18). Y ha de ser repetido una y otra vez entre creyentes e increyentes.
La voz de los profetas y evangelizadores ha de guiarnos a una conducta santa y vigilante. No escuchamos a los profetas para que halaguen nuestros oídos, sino para que nos animen a llenar con el óleo del Espíritu Santo nuestras lámparas vacías (Mt 25,3) y podamos salir a la espera del Esposo, Cristo, con nuestras buenas obras, que son suyas, en las manos.
Señor Jesús: que el mensaje profético de tu Cruz y de tu muerte llegue con fuerza a los confines del mundo para que éste se salve. Aumenta el número de tus profetas, evangelistas y predicadores que nos anuncien el gran jubileo de la liberación de nuestras esclavitudes y la libertad de los hijos de Dios.
«Yo os sigo hablando hasta el final de los tiempos mis mensajes proféticos de salvación y de verdad. Escuchadme, que la voz de vuestro Amado suena ya. Cumplid los mandatos que mi Espíritu Santo os comunica».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.