Viernes de la 26ª Semana
DIOS JUSTO NOS JUSTIFICA
Dios puede probarnos por nuestros pecados personales también por los pecados ajenos. Si reaccionamos con humildad en la prueba, seremos justificados.
El paciente Job rechaza la queja y protesta ante Dios por las desgracias que le pasan: «Me siento pequeño, ¿qué replicaré? Me llevaré la mano a la boca» (Jb 39,34). Job guarda ante las decisiones de Dios un humilde silencio.
Dios es justo, cuando condena a Corozaín y Betsaida, porque Vieron los milagros de Cristo y no se convirtieron (Lc 10,13). Los injustos han sido los habitantes de Corozaín y Betsaida, que rechazaron a Cristo y al Padre, que le había enviado (Lc 10,16) y, por eso, no fueron justificados. Cuando aceptamos a Cristo, aceptamos al Padre que le envía; cuando ganamos a Cristo, recibimos la Justicia que viene de Dios y que se apoya en la fe (Flp 3,9).
La justicia del Dios justo nos justifica y nos hace santos en su presencia. No podemos tenernos por justos mediante nuestras obras buenas, como el fariseo del evangelio (Lc 18,9). Es Dios quien nos justifica; no nosotros mismos, pero sigue exigiéndonos buenas obras. Por eso, el publicano que se humillaba ante Dios y se golpeaba el pecho diciendo: «Oh Dios ten compasión de este pecador, bajó a su casa justificado» (Lc 18,13-14). El fariseo, en cambio, que proclamaba sus buenas obras, no quedó justificado.
Quiero proclamar con toda mi alma, mi Señor, que Tú eres todo justo y que justas son tus obras. Quiero acercarme a Ti para participar de tu justicia y de tu santidad y no de la justicia de mis obras. Sólo Tú eres Santo, sólo Tu altísimo, sólo Tú Señor de nuestras vidas santificadas por Ti.
«Decís bien que Yo soy el único Santo y el único que os santifico. Os hice a mi imagen. No deforméis con vuestros pecados mi semejanza en vosotros. No degradéis vuestra dignidad de hijos míos para rebajaros a un nivel infrahumano que os deshonra. Os llamo a divinizaros con mi gracia».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.