Viernes 5 de abril

5.04.24

Viernes de la Octava de Pascua

COMUNIDADES DEL RESUCITADO

¿Quién nos separará del amor de Cristo Resucitado? ¿Acaso la persecución? Nada nos separará de la comunidad de amor y de fe en la que Jesús nos congregó después de su resurrección. Los apóstoles de Jesús forman comunidad en la cárcel, en donde los metieron los saduceos y el comisario del Templo, porque anunciaban la resurrección de los muertos con el poder de Jesús (Hch 4,1-3).

Fuera de la cárcel, sigue creciendo la comunidad de los que creen en Jesús y «unos cinco mil hombres abrazaron la fe» (Hch 4,4). Jesús resucitado es la nueva piedra angular (Hch 4,11; SI 118,22), en la que se sostiene el nuevo Templo de Dios, la nueva comunidad de los que aman a Jesús y creen en su poder.

Sin el poder del Resucitado, las comunidades de los creyentes son inseguras y débiles. Se pasan horas trabajando, como Pedro y Tomás, los dos hijos del Zebedeo y otros dos de los discípulos (Jn 21,2) y en toda una noche de pesca no apresaron nada (Jn 21,3b). Pero, se presenta Cristo resucitado en la orilla, y comienza actuar y «la red se llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres» (Jn 21,11). Esta pesca milagrosa y abundante indica el crecimiento de las comunidades que se congregan a la voz y al mandato de Jesús. Sin el poder del Resucitado, las comunidades cristianas no crecen en número; sienten la ineficacia de su esfuerzo humano, tan estéril para realizar las obras de Dios. Pero, cuando Cristo resucitado se hace presente a sus discípulos y le escuchan, las comunidades aumentan, crecen la colaboración y el servicio eclesial, la unión de los creyentes se reafirma y aparecen los dones y los milagros con el poder de Jesús resucitado.

Señor Jesús: Te alabo y Te bendigo porque Tú nos convocas a formar contigo comunidades de amor, de fe y de servicio. Te doy gracias porque Tú te dignas dirigir y dar órdenes a nuestros grupos de vida cristiana: «Echad la red a la derecha» (Jn 21,6). Cuando Te obedecemos fielmente, los milagros de tu amor se realizan y todos juntos Te glorificamos.

«Yo os espero cada mañana al borde de la playa de la vida con el pan y el pescado eucarísticos para hacer con vosotros comunidades sacramentales y orantes. Yo os espero cada mañana para que forméis Conmigo y con mis apóstoles comunidades de evangelización y de amor renovado. Quiero que seáis comunidades con mi poder de Resucitado, donde se den prodigios, pescas milagrosas y señales para robustecer la fe de mis discípulos».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.