Viernes 1 ª Semana de Adviento (Ciclo C)
¿CREÉIS QUE PUEDO HACERLO?
Jesús sigue hoy examinándonos en nuestra fe, como a los dos ciegos de Cafarnaún, que le pedían ser sanados: «¿Creéis que puedo hacerlo?» (Mt 9,28). La respuesta de los dos ciegos y la nuestra debe ser instantánea: «Sí, Señor» (lb.); creemos que Tú eres el Hijo de David y el Mesías esperado. Creemos que con tu divino poder puedes «cambiar muy pronto el Líbano en un vergel» (Is 29,17) y traer a nuestro mundo una nueva primavera de gracia y bendición. Creemos que Tú eres el Mesías esperado durante siglos, que das oído a los sordos y vista a los ciegos (Is 29,18). Creemos en tu maravillosa gratuidad que hace milagros y resucita muertos; creemos en tu benéfica gratuidad, que nos justifica y nos hace hijos de Dios. Creemos en tu Persona divina, que nos da gratuitamente la fe, la visión espiritual, el amor divino y tu Espíritu Santo. Creemos en Ti. Auméntanos la fe en Ti y en la gratuidad de tus dones.
Creemos que Tú puedes sanar nuestra miseria, nuestras enfermedades, nuestro pecado y nuestras pobrezas. Por eso, acudimos en oración a Ti: «Ten compasión de nosotros, hijo de David» (Mt 9,27). Ten compasión de nuestro mundo, Corazón misericordioso de Jesús. Ten compasión de nuestras faltas de fe, de perdón mutuo y de amor. Ten piedad de nuestras diferencias eclesiales, y únenos con tu Santo Espíritu. Ten piedad de nuestras cegueras e ilumínanos.
Ten piedad de todos nuestros enfermos y fortalécelos: Ten piedad de nuestros desalentados y deprimidos y levántalos. Ten piedad de nuestros jóvenes en paro y haznos solidarios con ellos. Ten compasión de su falta de valores positivos y conviértelos. Ten compasión de nuestros niños maltratados y hambrientos, y dales pan y amor. Ten piedad de los drogadictos y afectados por el «sida», que no pueden salir de sus males y cuídalos con tu poder y con tu amor. ¡Sé Tú, Señor Jesús, para todos nuestra luz y salvación! Renueva nuestra visión espiritual de la realidad y fortalece nuestra fe con la actuación poderosa de tu Santo Espíritu. Amén.
«Queridos míos: Que os suceda conforme a vuestra fe y según mi compasión por vosotros. Los que habían perdido el juicio, comprenderán. Veréis mis acciones poderosas en medio de vosotros y santificaréis mi nombre grande entre las naciones. Me daréis gracias sin descanso, porque oirán los sordos, los ciegos verán y mi Reino se hará presente en el mundo».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.