Viernes 6 de septiembre

6.09.24

Viernes de la 22ª Semana

TODO SE MANTIENE EN ÉL

En Cristo se fundan las valoraciones verdaderas y los juicios rectos y definitivos sobre todo: «Para mí lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas… Mi juez es el Señor» (1 Co 4,3-4). A Dios no podemos engañarlo. Él nunca se equivoca. Su juicio es verdadero, sabio y definitivo. No sucede como con los juicios de los hombres, tantas veces equivocados y recurridos en instancias superiores. Nosotros podemos opinar más o menos acertadamente; pero «no debemos juzgar antes de tiempo; dejad que venga el Señor» (1 Co 4,5).

Los fariseos y los letrados se equivocan al juzgar a los discípulos de Jesús porque no ayunaban como sus seguidores y los de Juan (Lc 5,33). Aquí también la verdad y el juicio acertado radican en Cristo. Sólo su juicio es verdadero. Los amigos del novio no ayunan mientras el novio está con ellos (Lc 5,34). El ayuno por sí solo no santifica a los apóstoles; los justifica Cristo y su juicio es verdadero.

La novedad de vida se apoya también en Cristo y en Él se mantiene. No se ha de mezclar el paño viejo con el nuevo (Lc 5,36), porque ambos se estropearían. Cristo nos pide total novedad de vida sin remiendos contrarios y heterogéneos. El apegado a sus viejas ideas y costumbres se apoya en ellas y no las quiere dejar, aunque ya no sirvan. Es el peso de la rutina y de la costumbre. Cuesta aceptar la novedad de la vida en Cristo. En Él todo se sustenta con solidez: la vida nueva, los Juicios verdaderos, la reconciliación con Cristo y con los hombres. A Ti, Cristo, acudimos. Afírmanos en Ti.

«Mi juicio es definitivo, justo y verdadero. Nada se esconde a mi divina mirada. No os apoyéis en vosotros. Sosteneos en mi gracia, en mi santidad y en mi Persona y seréis salvos».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.