Viernes de la 5ª Semana
ES EL ESPOSO QUIEN SALVA
A muchos les perdió la gula, la bulimia, la droga, la embriaguez y la codicia de tener, de poseer y de ser más que nadie. Se podría pensar demasiado simplemente que si el mal entró en el hombre por la codicia de ser y la gula, la salvación podría llegar por sus contrarios: el ayuno, la abstinencia y el desprendimiento del ser y del poseer.
El ayuno del pecado y de la injusticia es el que le agrada a Dios. Por las infidelidades de Israel, Dios divide el reino de Salomón en dos (1 R 11,31). Habrá también que ayunar de actos injustos contra la esposa del Verbo de Dios y «romper los cepos» (Is 58,6b), que quitan la libertad a la humanidad redimida por Jesús.
Es Cristo quien salva a la humanidad herida, su Esposa. Es Cristo su Redentor poderoso. El abre los oídos a los sordos y suelta la traba de las lenguas para que hablemos sin dificultad (Mc 7,35) de las grandezas de Dios. Es Cristo, quien «todo lo hace bien» (Mc 7,37), y a Él se le debe todo honor y toda gloria. ¡Oh, Cristo Esposo, salva a la humanidad, tu Esposa, y hazla santa e inmaculada ante Ti, purificada por tu ayuno y por tu sangre!
«Me llamáis vuestro Esposo y lo soy. Más que vuestro ayuno, os pido vuestro amor sacrificado, fiel, perseverante. Cuando me veáis alejado y rechazado por los hombres, entonces, sí, ayunad, interceded y clamad por mi salvación y mi venida».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.